Slow Fashion VS Fast Fashion

¿Qué es fast fashion?

La moda rápida o Fast Fashion es aquella que orientan su producción principalmente en dos terminos: velocidad + bajo coste. Es decir, se centran en obtener el mayor beneficio en el menor tiempo posible, sin tener demasiado, o nada en cuenta más bien, su forma de hacerlo llegando a vulnerar la violación de los derechos humanos de las personas que forman parte del proceso de producción y durante el cual comenten un gran impacto dañino contra el medio ambiente.

De esta forma las marcas de moda rápida ofrecen a los consumidores constantemente lo último en tendencia a muy bajo coste llegando en la actualidad a ofrecer incluso 52 micro-colecciones al año. Y teniendo en cuenta que el año tiene 52 semanas… os podéis hacer una idea de lo poco sostenible que puede ser eso. Y desde luego, el precio que el consumidor no paga por estas prendas, lo está “pagando” de alguna forma las personas que trabajan en la cadena de producción, así como el medio ambiente.

Las marcas que siguen esta forma de producción tan poco sostenible y ética son muy conocidas y son las más consumidas. Marcas como las del Grupo Inditex, de Amancio Ortega (Zara, Bershka, Stradivarius, Oysho, Pull&Bear, Massimo Dutti…) o Primark, H&M…


¿Qué esconde detrás la fast fashion?

Un gran impacto medioambiental.

La industria de la moda es la responsable de al rededor del 10% de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, se estima que vierte el 20% mundial de residuos tóxicos a ríos y mares y que es la segunda industria mundial que más agua necesita en su producción.

Para que os hagáis una idea, una camiseta de algodón convencional requiere el consumo de 2700 litros de agua. Es decir, lo que una persona bebe de media durante 3 años. Si nos paramos a pensar que hay gente en el mundo que directamente no tiene acceso a agua potable, ¿de verdad quieres contribuir de esta manera al uso indiscriminado de recursos?

Por no hablar del consumo energético en su producción en los que se hace uso de derivados del petróleo como pueden ser las fibras sintéticas (poliéster, nylon o acrílicos). Es importante saber que de media se desprenden medio millón de toneladas métricas de microfibras de plástico durante el lavado de fibras como el poliéster y el plástico terminan en los océanos.

Por tanto, es tan importante la forma de producir como el material usado. Pues se debe fomentar la economía circular en la que como primera opción se debería consumir, siempre que sea posible, ropa de segunda mano para no hacer gasto de más recursos ni contaminar más y dar una segunda vida a algo que sigue teniendo vida útil. Y en su defecto, y sólo cuando sea realmente necesario, ropa de materiales lo más sostenibles posibles y producidos de forma que se genere el menor impacto posible en el medio ambiente. Además, y no menos importante que la ropa elegida es consumir sólo cuando sea necesario y no caer en el consumismo y adquirir ropa por impulsividad o presión social a través del marketing constante que nos invade por todos lados y que nos crea inconscientemente una necesidad que no es en absoluto real. Hay que aprender a persuadir este tipo de ganchos y no ser engatusados a contribuir en todo lo que la Fast Fashion conlleva.

De hecho, ¿sabías que la ropa que llevamos consume más recursos que un viajar en avión?.

Exclavitud moderna y mano de obra infantil.

Las empresas que siguen el modelo de producción de Fast Fashion usan mano de obra barata, desde quien cultiva el algodón, pasando por quien manipula, cose y tiñe los tejidos… normalmente están en fábricas en muy malas condiciones en países como Bangladesh, India, China, Vietnam, Rumanía… donde los trabajadores se encuentran en condiciones de trabajo que llegan a ser peligrosas, no sólo para su salud sino que incluso expone su vida diariamente. Un ejemplo claro de ello, es la tragedia ocurrida en el Rana Plaza en Bangladesh el 24 de Abril de 2013, donde tras el derrumbe de dicho edificio murieron 1127 personas​ y otras 2437 resultaron heridas, siendo más de la mitad de las victimas mujeres. En este edificio se producía ropa para marcas como Inditex, Primark, Grupo Benetton, Mango, y otras empresas de distribución como El Corte Inglés. El día 23, un día antes de su derrumbamiento, aparecieron graves grietas que ponían en peligro la estabilidad del edificio, y aunque se advirtió, se obligó al día siguiente acudir a sus puestos de trabajo a los casi 5000 empleados.

Vídeo de @JonKareaga, fundador de la marca slow fashion @BaskBrand

Greenwashing VS Transparencia

Hoy en día está muy en alza la técnica de marketing de Greenwashing en la que las empresas hacen propaganda de lo que venden a través de una falsa imagen verde o pseudoecológica para promover falsamente que lo que venden son respetuosos con el medio ambiente con el fin de aumentar sus beneficios.
Esto se debe a que desean satisfacer la demanda de un consumidor que reclama productos más respetuosos con el medio ambiente.
Desgraciadamente ésto contribuye al escepticismo y desconfianza del consumidor. Aunque creo que desconfiar de primeras e investigar antes de comprar sin información previa es lo que debería hacerse para consumir de forma responsable y consciente.

Para no caer en el engaño, como ya hemos podido aprender, debemos informarnos bien de cómo es su producción y filosofía de producción para lograr encontrar marcas Slow Fashion, el antítesis a la Fast Fashion. Ésto se puede lograr si investigamos un poco en sus web oficiales e Internet y si la marca nos lo muestra con transparencia. También nos sirven de ayuda certificaciones oficiales de terceros como pueden ser B-Copr, World Fair-Trade Organization, Leaping Bunny, Global Organic Textile Standard… que garantizan distintas formas de producción más éticas y responsables con el medio ambiente y las personas. Ya que para obtener esas certificaciones deben cumplir unos requisitos mínimos.
Además, muchas de estas empresas se preocupan por tener una huella de carbono neutra que significa que las empresas que lo llevan a cabo ésta práctica, además de reducir al máximo sus emisiones, intentan neutralizarlas compensándolas a través, por ejemplo, de proyectos de reforestación o limpieza de océanos.
Sin embargo hay prácticas de compensación de huella de carbono engañosas pues existe la opción de comprar créditos de carbono para no sobrepasar el máximo permitido. Pero ésto desde luego no convierte en sostenible a la empresa en cuestión realmente. Por ello siempre hay que informarse de qué forma hacen que sus productos y fabricación sea realmente sostenible y ética.

Al principio puede parecer engorroso, pero con el tiempo uno se acostumbra a evitar el Fast Fashion hasta que se convierte en algo interiorizado. No obstante, para los que os estáis iniciados u os interesa conocer marcas y tiendas que siguen los principios de Slow Fashion o sostenibilidad e incluso zero waste podéis consultar mi directorio de tiendas sostenibles en el que incluyo un listado de tiendas y marcas de distintas categorías que son interesantes y voy actualizando.


Fuentes: Páginas web oficiales de la ONU, Greenpeace, B-Copr, World Fair-Trade Organization, Asociación de Moda Sostenible de Madrid…


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