GreenWashing: la trampa verde.

Es evidente e innegable que, por suerte, esté en tendencia y cada vez más, el aumento de consumidores que tienen la intención de consumir de forma más ecológica, sostenible o respetuosa con el planeta. Aunque esto, si el consumidor no acompaña su intención de voluntad por ser realmente consciente de lo que compra, puede tener doble filo y contribuir justamente al revés o simplemente no servir de nada.

Por este mismo motivo de crecimiento de un grupo de consumidores más preocupados por el medio ambiente y la crisis climática, más empresas emplean de forma estratégica para aumentar beneficios un marketing de “lavado verde”. Es decir, el llamado “GreenWashing”. Y es que si no nos informamos adecuadamente antes de adquirir un producto no tendremos garantía de si nuestra elección por comprar algo en concreto cambia finalmente de forma significativa nuestra repercusión o impacto medioambiental y social o no, y por tanto el problema no desaparece automáticamente.

Muchos consumidores por desinformación, o desinterés por verificar, se fían de estos productos aparentemente verdes porque automáticamente les produce una sensación de mayor tranquilidad y lavado de conciencia pensando que adquieren algo más sostenible., cuando en verdad esto se encuentra lejos de la realidad.


¿Qué es el GreenWashing?

El término, traducido literalmente del inglés, sería “lavado verde”, haciendo referencia al conjunto de prácticas que algunas marcas emplean a través de técnicas de marketing para persuadir a las personas que los consuman y hacerles creer con ellas que su producto es “verde”, y por tanto, bueno para ellas y el medioambiente. Sin embargo, estas marcas, lejos de estar preocupadas por su impacto medioambiental y social, sólo buscan mantener o ampliar sus márgenes de beneficio ante la crecida evidente de un tipo de personas que intentan tener un consumo más responsable.

Se aprovechan de la ingenuidad y la falta de información creando confusión en quien consume. Por ello es muy importante que sepamos identificar estas prácticas, para que aprendamos a hacer un consumo que realmente tenga garantías de que implican una repercusión menos dañina con el medioambiente y sociedad.

Señales básicas de estar ante un posible GreenWashing.

Ninguna persona nacemos sabiéndolo todo, y al principio habrá que aprender y hacer un ligero esfuerzo por informarnos investigando un poco. Pero tampoco morimos sabiéndolo todo y por eso, aunque sepamos en qué consiste el GreenWashing es idóneo que estemos constantemente cuestionando nuestro consumo y a qué contribuimos con ello.

De modo que, veamos aquellas señales básicas que nos alertan de estar ante un posible GreenWashing, o los también llamados o conocidos, “Pecados del GreenWashing”.

Los pecados del GreenWashing:

· La mentira.

A menudo las marcas que emplean técnicas de GreenWashing mienten sin piedad sobre un producto y su supuesta contribución sostenible aprovechándose de la desinformación. Por ello, nuestra mejor arma ante las mentiras siempre será estar informados, y evitaremos caer en ellas.

Ejemplo en la que nos intentan colar y hacernos pensar que el agua en envase de Tetrabrick es mejor, llamándolo caja para evocarnos que sólo se trata de un cartón, cuando en verdad está compuesto de distintos materiales (también tiene aluminio y plástico) tan difícil y complejos de separar que es prácticamente IMPOSIBLE de reciclar. Generando por tanto un residuo con impacto medioambiental incluso peor que el de una botella de plástico… Por eso, si no lo has hecho ya, hazte con tu botella reutilizable (aconsejo las de acero inoxidable)

· Vaguedad.

Se ve escaso esfuerzo, de forma intencionada, de informar, especificar, y detallar honestamente los procesos de fabricación, ingredientes o materiales empleados. Por ello, por que un producto indice Bio o Eco en su packaging no debemos creerlo sin más. ¿Aclaran qué hace que su producto sea efectivamente ecológico o más sostenible?

· Males menores.

Usar y reciclar”: Que podrían poner directamente de “Usar y TIRAR”, que viene a ser prácticamente lo mismo…

La marca utiliza un reclamo aparentemente eco, que aunque bien puede ser cierto dentro de la categoría del producto, realmente se emplea para distraer al consumidor de otras prácticas o características de mayor impactos ambiental.
Por ejemplo, cuando se utiliza las palabras “biodegradable” o “reciclaBLE” (no reciclaDO), que cada día son más usadas, a priori pueden parecer atractivas y convencernos de que su producto es amigable con el medioambiente. Sin embargo, que algo sea biodegradable no implica que su impacto mediambiental sea menor, pues no significa que se vaya a degradar en un periodo de tiempo considerablemente corto y no crear impacto negativo en un entorno. Y que sea reciclable solo habla de, al igual que al decir que algo es biodegradable, de una característica material, que tampoco implica que al final de su vida útil, que suele ser bastante breve, vaya a ser reciclado, como ocurre normalmente con el plástico, que sólo un 9% del plástico generado mundialmente se llega a reciclar realmente…

· Compensación oculta.

A menudo se sugiere que un producto es eco o “verde” basándose un único atributo sostenible, sin hablar del resto de atributos que lo acompañan. También en muchas ocasiones se alardea de la sostenibilidad de un único producto aparentemente sostenible dentro de toda una gama de productos nada amigables con el medioambiente.

Logo que indica que la bolsa es reciclable. Pero no de material reciclado. Y en este caso, que se trata de una bolsa de papel, no lo hace más sostenible que las de plástico en este aspecto. Pues el plástico también tiene como característica que sea reciclable. Por ello hay que tener en cuenta más factores, como su fabricación, origen y los recursos empleados.


Por ejemplo, nos están haciendo creer desde hace tiempo que el uso de bolsas de papel en los supermercados o tiendas es más sostenible que las de plástico, cuando para su fabricación, el papel requiere muchísimos más recursos para ser fabricado, como puede ser los gases generados de efecto invernadero y el cloro usado para el blanqueamiento en su fabricación, incluso cuando éste es reciclado, y también a pesar de que su reciclaje sea menos dificultoso que el plástico. Por tanto, no se compensa una cosa con la otra, sino que el problema únicamente se traslada (REMINDER: USAD VUESTRAS BOLSAS REUTILIZABLES, POR FAVOR)

· Inexistencia de pruebas.

Se trata de cuando se realizan en sus promociones o publicidad afirmaciones medioambientales que no pueden ser comprobadas o evidenciadas. No por ello van a ser ciertas o hace que su producto sea realmente respetuoso con el mediambiente y las personas.

· Imagen amigablemente verde.

Muchas marcas pretenden mostrarnos una imagen de su producto y su proceso de fabricación que dista mucho de la realidad. El uso más frecuente de esto suele darse en productos procedentes de la industria ganadera en la que nos muestran bonitas imágenes de vacas felices en prados idílicos pastando, cuando en realidad, todas las personas ya sabemos que las explotan hacinadas en granjas industriales con maquinaria enganchadas a sus mamas para extraer leche. Inconscientemente la normalización de estos anuncios a día de hoy sigue calando…

Producto con etiqueta V-Label Oficial

· Las falsas etiquetas o sellos.

A menudo se emplean logotipos que simulan o se asemejan a las etiquetas o sellos de certificadoras de terceros para que creamos que sus productos han sido comprobados o verificados, previamente a su venta, de cumplir ciertos requisitos, como podrían ser la responsabilidad medioambiental de los materiales usados, si está libre de crueldad animal, o si es respetuosa la marca con las personas que comprenden su cadena de producción.


Recomendaciones para evitar caer en la trampa del GreenWashing

· Infórmate.

Siempre insisto que no hay mayor poder para evitar que nos engañen que estar informados. Por ello moléstate en aprender sobre ingredientes o materiales sostenibles, procesos de fabricación con menor impacto medioambiental y más respetuosos con las personas que comprenden su cadena de producción, etcétera…

Envase de Cocacola: la empresa que más contamina de plástico el planeta

· No te dejes llevar por primeras impresiones.

Las etiquetas verdes, e imágenes de naturaleza, etcétera, inconscientemente nos sugestionan, evocan e invitan a pensar que estamos delante de un producto sostenible. No te dejes llevar por apariencias y detalles superficiales que no aportan nada.

· Huye de la simple palabrería.

Cuidado con palabras como “neutral”, “bio”, “eco”, “natural”, “reciclable”, “biodegradable”, “orgánico”. Son utilizadas como reclamo, y sin embargo obvian otros terminos menos atractivos para el público que tratan de convencer.
Siempre pongo el mismo ejemplo fácil de explicar y compender: el petróleo es una mezcla “natural” de compuestos “orgánicos” presente en entornos “naturales” y no por ello la explotación y utilización de éste material es sostenible y respetuoso con el planeta…

Un ejemplo de palabrería: Ingredientes “NATURALES”, si. Pero lleva grasa de palma. Una de las mayores causas de deforestación en el planeta y que se extermina la fauna y flora de ecosistemas enteros para su producción.... Y no es buena ni para tu salud ni para el medioambiente…

· Da “la vuelta” al producto y revisa su etiqueta.

Olvida la imagen y slogan que trata de vender su producto y “da la vuelta” al producto para ver los ingredientes (INCI), materiales que lleva, dónde ha sido fabricado… Además, presta atención a lo que indican y cómo lo indican. No es lo mismo decir que una prenda está fabricada “con algodón 100% orgánico”, que decir que está fabricada “de 100% algodón orgánico”. Lo primero no te indica qué porcentaje de algodón lleva, sino únicamente que el algodón es de cultivo sostenible, y por tanto podría llevar otros materiales incluso en mayor porcentaje que de algodón y en la mayoría de casos tipos de plásticos textiles, que hacen que por mucho que lleve un pequeño porcentaje de algodón orgánico, éste no sea reciclable. Sin embargo, que una prenda sea 100% de algodón orgánico, implica que el único material usado es algodón orgánico, y por tanto es más sostenible que si está mezclado, y además con otros materiales de gran impacto medioambiental. En este caso procuraremos que la prenda se acerque lo más posible al 100% de algodón orgánico para asegurarnos de un menor impacto medioambiental. Así que, ejercicio de comprensión lectora y prestar atención a los detalles 🙂

· Cuestiona su transparencia y honestidad.

Una marca que quiere y se preocupa por hacer las cosas de verdad bien, no se limita a publicitar sus productos, sino que suele mostrar cómo es su proceso de fabricación. Incluso es de apreciar y especial honestidad que una marca reconozca qué puntos tiene que mejorar, además de los que hace bien. Quiero recordar que ninguna marca es perfecta, desde luego. Pero si sólo destacan los puntos positivos y no responden ante las críticas constructivas con honestidad y compromiso por mejorar, algo huele mal…

· Comprueba la veracidad de los sellos o certificaciones.

Infórmate de los sellos y certificaciones de terceros de verificadoras oficiales para, a la hora de encontrarnos con uno falso (no es difícil diferenciarlos cuando ya se conocen) no nos la cuelen.
Compáralos con los certificados o sellos reales como pueden ser la Etiqueta Ecológica Europea (EuEcolabel), B Corporation, Global Organic Textile Standar, Oeko-Tex,Peta Approved Vegan, Leaping Bunny, V-Label European Vegetarian Union, FSC (Forest Stewardship Council), World Fair-Trade Organization, FairTrade International, Soil Association…

Ejemplos de SELLOS DE CERTIFICADORAS OFICIALES

No obstante, es cierto que marcas pequeñas, o recién emprendidas por autónomos, con pocos recursos a diferencia de las multinacionales, a menudo no disponen de los recursos económicos suficientes para pagar que estas certificadoras oficiales verifiquen su proceso y poder hacer uso de sus sellos o etiquetas. No por ello debemos descartarlas siempre. Por ello, no sólo se ha de tener en cuenta los sellos, y a menudo es más importante tener en cuenta el resto de puntos positivos que si las convierte en una buena opción y verificaremos por tanto qué tan cierto es lo que nos tratan de vender revisando la etiqueta, materiales, ingredientes, e información que podamos recoger por diferentes medios: opiniones de otros clientes, transparencia en sus redes o web…

· Verifica como logran la Huella de Carbono Neutra o Neutralidad de Carbono.

A veces nos indican en su web o envases que tienen huella de carbono neutra. Lo cual quiere decir que compensan de alguna manera (supuestamente) el CO2 (dióxido de carbono) que producen retirando de la atmósfera las mismas cantidades de CO2 que emiten en su producción con determinadas acciones. Con esto hay que tener cuidado, porque es relevante saber CÓMO están haciendo dicha compensación. Ya que existe un mecanismo internacional propuesto en el Protocolo de Kioto llamado Bonos o Créditos de carbono que consiste en, básicamente y en muy resumidas cuentas,  comprar créditos de emisiones de carbono a países que no emiten tanto para tener derecho a poder emitir más. De esta forma, la huella de carbono neutra no se lograría con acciones que realmente sean sostenibles, como reforestar, por poner un ejemplo, sino comprando tantos bonos que le otorguen de tanto derecho a emitir como emiten… Por tanto, la sostenibilidad y ética de esta práctica, aunque entre dentro de la legalidad, como podéis leer es evidentemente es bastante cuestionable. Por ello, si ves esta información en un envase, etiqueta, o web, trata de averiguar CÓMO compensan realmente su huella de carbono.


Toda esta información, si no eres una persona que estaba previamente familiarizada con ella, puede que a priori te abrume. Pero es que aprender a llevar un estilo de vida consciente y sostenible no se logra de la noche a la mañana. Es un proceso que requiere su tiempo y cierto esfuerzo e interés por aprender y mejorar. Por tanto, sin agobiarte ni frustrarte de no lograr hacer las cosas perfectas, trata de dar un paso tras otro, que al final pasito a pasito se suman muchos pasos, y es lo importante.


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